Este tema ha tenido amplia discusión en la historia de la Iglesia por la influencia en el cristianismo de la filosofía griega o el llamado idealismo de platón y una filosofía subsiguiente que se llamó el gnotiscismo que consideraban la materia como inferior y lo humano como esencialmente pecaminoso; fue que se desarrolló en la Iglesia la idea de que el estado célibe era superior al del matrimonio.

Durante el Siglo IV los obispos de Grecia en Egipto y el Occidente habían dejado sus esposas después de haber sido consagrados por eso todavía la Iglesia Ortodoxa mantiene la costumbre de que los sacerdotes pueden estar casados pero los obispos son solteros.

Los sacerdotes y los diáconos antes, al principio del cristianismo contraían matrimonio.

Durante los primeros 3 siglos del cristianismo no hubo ninguna ley prohibiendo el matrimonio del clero, ni siquiera de parte de los evangelios ni de nuestro Señor Jesucristo.

Fue en el Concilio del Elvira, un concilio regional en el año 305 donde se empezó a exponer la idea de que el celibato debía ser impuesto sobre el clero y el clero que estaba casado se le pidió abandonar sus esposas. Sin embargo, el Concilio de Nicea, que sí fue un Concilio General de toda la Iglesia en el año 325, no consideró esta propuesta del celibato y al contrario rechazó la idea o propuesta de obligar al clero ya casado a terminar sus matrimonios. Es importante señalar que ninguno de los 7 Concilios Ecuménicos, es decir, los concilios de la Iglesia antes de cualquier división trató este tema ni impuso la obligación del celibato.

Fue para el año 386 que el Papa Ciricius ordenó el celibato del clero aunque tuvo mucha oposición y de hecho gran parte del clero continuó viviendo con sus esposas. Leo el Grande en el año 440 también prohibió abandonar sus esposas pero les instruyó a que continuaran viviendo con ellas como hermanos y hermanas. Esto también se reflejó en otro concilio local llamado El Concilio de Galia donde también hubo oposición a la ordenación de hombres casados que no hiciera votos de continencia con sus esposas y más tarde se estableció la costumbre de coger a las esposas y enviarlas a los conventos y llamarlas miembros de la Orden de las Viudas o Diaconisas.

A través de los siglos 10 al 15 el concubinato entre clero era generalizado. Fue entonces que la influencia de la teología de los escolásticos de la Edad Media se vino a definir el celibato como una ley de la Iglesia y en ello influyó la teología de Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica II Volumen. El Concilio de Trento en el año 1545 al 1563 confirmó entonces la enseñanza en cuanto al Celibato del clero como una ley de la Iglesia y no una ley de Dios.

La Iglesia de Inglaterra durante el año 1549 durante el proceso de su reforma y la separación de la autoridad papal abolió el celibato obligatorio del clero.

En el Nuevo Testamento encontramos en primer lugar que los mismos apóstoles que Jesús escogió estaban casados aunque nuestro Señor nunca se casó y no hay ninguna referencia de ello en ninguno de los Evangelios ni escritos, si escogió apóstoles y discípulos que estaban casados. Entre ellos aquel que llegó a ser uno de los principales apóstoles y que la Iglesia Católica Romana aduce que fue el primer papa que es el Apóstol San Pedro y dice en Mateo Cap. 8:14 y cito: “vino Jesús a casa de Pedro y vió a la suegra de este postrada en cama con fiebre. De manera que Jesús fue a la casa de Pedro para sanarla de una enfermedad, lo cual implica que este apóstol estaba casado. En I de Corintios 9:4, San Pablo afirma que aunque él no estaba casado el también tenía el mismo derecho al matrimonio como los demás apóstoles. “Tengo todo el derecho de recibir comida y bebida y también llevar conmigo una esposa cristiana como lo hacen los otros apóstoles, los hermanos del Señor y Pedro. De manera que reafirma una vez más que los apóstoles estaban casados incluyendo al Apóstol San Pedro. I Timoteo 3:1-2, San Pablo toma el hecho de los apóstoles y futuros obispos como algo dado por aceptado cuando dice y citamos: “Palabra fiel, si alguno desea obispado busca plena obra desea pero ese necesario que el obispo sea irreprensible marido de una sola mujer. Igualmente en I Timoteo4:1-4, San Pablo también se opone a quienes prohíben el matrimonio como doctrina de Dios y citamos: “Harán caso a gente hipócrita y mentirosa cuya conciencia está marcada con el hierro de malas acciones. Esta gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos que Dios a creado para que los creyentes y los hijos que conocen la verdad los coman dándole gracias.” De manera que los consejos de San Pablo sobre el matrimonio que hemos citado y también en su consejo en la I Corinitos 7 dice: “a los solteros y a las viudas les digo que es bueno quedarse sin casar como yo pero si no pueden controlar su naturaleza que se casen porque más vale casarse que consumirse de pasión.” Palabras de San Pablo reconociendo la necesidad de que algunas personas tienen la vocación del celibato y otras no tienen. Y por eso el Apóstol San Pablo aclara en esa misma cita I Corintios que en cuanto al no casarse no tengo ningún mandato especial del Señor

Así que por eso la Iglesia Anglicana permite el matrimonio del clero y a la misma vez deja abierta la opción del celibato.